sábado, 4 de agosto de 2018

COMENTARIO 04 de Agosto, 2018

La creencia, estaría relacionada con la habituación de los sentidos a algo que puede que suceda, o no. Es decir, la creencia correspondería a una fabricación ideal por parte de un sujeto operatorio, para interpretar determinado fenomeno externo a él, tomando como referencia, otro anterior con el cual lo asocia por semejanza estructural. Es decir, si veo salir humo de una casa, puedo pensar que están haciendo una parrillada en ella, aunque podría realmente estarse quemando algo: en tal caso, estoy creyendo que sobre el objeto observado, sucede algo indeterminado y variable; razón por la cual, el unico modo de verificar mi creencia, sería entrando a la casa y observando lo que sucede realmente. Entonces, una de las probabilidades sería verdad, y la otra falsa. Si creí que estaban haciendo una parrillada, y resulta que algo se ha estado quemando, mi creencia hubiera sido falsa. Y sin embargo, fundada sobre una noción objetiva de la materia, en este caso, el humo, el cual, abstraído en la situación, me dio como resultado una expectativa sobre lo mundano (es decir, la situación) que resultó falsa. Razón por la cual, creer en Dios como origen fecundador del Todo, implica creer que algo creado en la Tierra (el Dios de los Musulmanes, de Aristoteles, de Platón, etc.), fue creador de algo (el Universo cósmico) que la rebasa, la desborda por su mundaneidad, que no aparece por ningún lado así como fue descrita aquí en la tierra. Por esto, afirmamos que la Materia contiene al mundo (como el humo, del ejemplo, contuvo la idea de parrillada puesto que esta requiere "fuego", y el fuego que quema la carne, emite "humo"), y no que un mundo particular contenga a la Materia en general (como si la idea de parrillada hubiese acudido al sujeto anteriormente a la presencia del humo, lo que en el ejemplo, sería absurdo, ya que si ibamos en bus, es ilogico que hubiesemos estado esperando el humo para entonces considerarlo proveniente de una "parrillada"; aunque la idea de parrillada tiene que haber sido presenciada, como evento percibido, para que entonces pueda emplearse como referente en una abstracción previa de este tipo). Por esta misma razón, coincidimos en que hubo un tiempo en el cual la Tierra (y sus mundos) no existieron, y otro tiempo en el cual dejarán de existir, acabando con la raza humana, de no ser que esta consiga establecerse en otros territorios o mundos, adecuando su materia a condiciones optimas para abrigar la vida.

sábado, 28 de julio de 2018

COMENTARIO 28 de julio, 2018

Platón dio nombre al proceso dialectico, y la dialéctica no es contradictoria, sino más bien basada en lo que G. Bueno llamó: “conceptos conjugados”, un ejemplo rápido: se explica la oscuridad como ausencia de luz, y viceversa: ambas, pertenecen a la categoría de fenómenos ópticos: comprendiendo que el fenómeno óptico no se agota en el ojo, ya que es relación de este respecto a lo que ve. Esto lo digo, en base al punto dejado anteriormente: pensar en un todo, es pensar en un conjunto entre muchos otros, ósea, totalidades distribuidas entre otras que a veces ni se corresponden mutuamente, aunque cada una sea tan real como la otra en sus respectivos campos. Por ejemplo, un edificio en construcción es una totalidad espacial, y si hay en él un microscopio, también este lo sería: sin embargo, ambos no son coherentes el uno respecto del otro como totalidades funcionales. Ahora, entre en la materia. Cada uno se identifica con lo que sabe que es. No hace falta que llegue nadie a decirme: tú eres esto, porque muchas veces, yo ya lo sé, y así mismo, sé cuándo me mienten respecto a lo que soy. Pero ese criterio se agota en mí, ya que nadie más que yo sé lo que soy. Ahora bien, seamos un poco más específicos y analíticos, y pensemos en lo que es propiamente la “identificación”; efectivamente, consiste en una actividad intelectiva, pero no decimos nada con eso. ¿Qué se identifica? No necesariamente, yo mismo. Aunque sea yo, como sujeto y cuerpo operatorio, quien realiza la operación de identificar. Veámoslo así: la identificación, consiste en reflexionar sobre objetos, identificándolos con otros, por una relación de identidad, es decir, igualdad. Para ser más coherentes: 4=2 al cuadrado. El símbolo igual, vendría a ser la relación esencial en un proceso de identificación, tomando en cuenta que siempre se identifica algo, con otro objeto aparentemente distinto, pero igual a él. Ahora bien, lo que se identifica de cada cosa es su relación veraz con otra, como en el caso expuesto. Sin embargo, 9=3 al cuadrado, sería un enunciado verdadero en tanto que identifica los elementos variables y los coordina entre sí. Una mentira identificada, sería una verdadera mentira: y el que no se la identifique, haría de la mentira una mentira verdadera, lo que es un sinsentido. Luego, hablamos ya de órdenes, categorías y naturalezas, pero les recomiendo leer a Aristóteles y su Ética Nicomaquea. 


Para finalizar, únicamente diré que la felicidad es una aspiración “plebeya”, por emplear términos romanos. La finalidad del hombre no es ser feliz ni tampoco aprenderlo todo: su finalidad es particular y coherente con cada proyecto emprendido en las distintas facetas de su vida; entendiendo que la vida no es sino un fenómeno biológico, cimentado sobre causas fisiológicas que generan efectos determinados sobre la materia aledaña al sujeto viviente, todos ellos, ejes de los estudios antropológicos y sociológicos.

lunes, 21 de mayo de 2018

SOBRE LA VERDAD Y LA FALSEDAD. LA SINCERIDAD Y LA MENTIRA

Sigo manteniéndome en un marco sumamente antropológico y hasta psicologista. Y con aquellos que no gusten de trabajos como los míos, les ruego simplemente abandonar esta lectura, plagada de psicología y sociología: pero ambas técnicas, instrumentadas con diseños estructurados completa y absolutamente por mi logos.

La verdad se contrapone a la falsedad en un nivel conceptual (como cualidades que califican un hecho), en tanto que la sinceridad se contrapone a la mentira en un nivel aplicativo (también como cualidades pero que califican, en cambio, los actos de una persona). Son las relaciones que ambas paridades adoptan situacionalmente, es decir, referenciadas por una situación en la cual un campo determinado surge, las que producen distintos juicios políticos cuya ejecución determinara, así mismo, la política del individuo, para darle un nombre especifico y menos confuso: su <<definición ética>>. 

Ahora bien, la sinceridad consiste en toda aquella descripción o discurso coherente con la realidad externa e interna al individuo. Es decir, todo aquel enunciado que describa al hecho tal cual fue. Sin embargo, las realidades internas y externas al individuo consisten en una paridad muchas veces incompatible y contradictoria con los hechos (nuestros sentidos muchas veces pueden engañarnos), y que sin embargo, pueden reconciliarse en un sistema que abarque los datos existentes en una estructura lógica y materialista, ceñida a una referencia, es decir, una perspectiva determinada y coherente desde sus límites. 

He allí el error: los puntos cardinales de cualquier doctrina idealista, consisten en la o las ideas <<impuestas>> que albergan como si fuese un portaestandarte. Y neciamente, las defienden por tradición o ignorancia.

La falsedad consiste en todo aquel discurso cuyas partes configuran una estructura aparentemente verdadera, pero que realmente está deformada en aras a un fin determinado. A quien dice una falsedad se le dirá falso o hipócrita, en la medida en que sepa que lo que dice, no es verdadero ni de acuerdo con los hechos. En cuestiones antropológicas, tenemos a las perspectivas, que como antes vimos, tienen relación directa con la verdad y la falsedad, en tanto que nos asocian con el conocimiento y desconocimiento, y por tal, con el saber y la ignorancia, ¿de qué? Pues del hecho particular y determinado, y así también, obviamente, su comprobación. El que haga uso de la falsedad, será llamado falso; quien diga una falsedad, podría ser un falso o un ignorante, dependiendo si él mismo ha comprobado que lo que dice es una falsedad o no. Como el niño que afirma que la tierra es plana, puesto que el horizonte visible resulta lineal.

El campo sobre el cual trabajaremos, estará basado en la antropología. 

Las Instituciones surgen particularmente a lo largo de la Historia, contrapuestas las unas con las otras, y sin embargo, aliadas en los desarrollos políticos y económicos más importantes: como la relación de la monarquía aristócrata con el clero; o de la burguesía campesina con el trabajador que operaba para el burgués. Ninguno de ambos modelos, cabe ser ignorado en el gran complejo social que nos tiene abarcados hasta ahora. Marx hablaba de antagonismos y procesos históricos. 

Como nos hemos dado cuenta, la sinceridad y la mentira, son ideas que copulan gradualmente en un sistema político debidamente coherente. Por tal, un diseño político ha de contraponerse a otros, redefiniéndolos o sistematizándolos en la estructura sobre la cual él mismo se basa. Los romanos aprendieron tácticas e instrumentos bélicos de sus mismos enemigos, y así, los supieron aplicar para sus propios intereses (bélicos aunque de orígenes políticos internos, en éste caso particular). Nosotros, consideramos las mismas tácticas como necesarias para la constitución de cualquier Institución que pretenda rodearse de un poder de cualquier tipo: jurídico, financiero o cultural, etc.

martes, 15 de mayo de 2018

EL ENSAYO FILOSÓFICO

Toda idea tiene que ser referenciada hacia un determinado punto. No podemos configurar una estructura filosófica, basada en una simple relación monista entre términos ligados a un referente unívoco e ideal (como Dios), con el cual intentan contextualizarse. Éste referente será unas veces el espacio-tiempo particular que rodee a un acontecimiento determinado (como es el caso del Lenguaje y la Historia), otras, el mismo objeto que intenta delimitarse a sí, mediante su referencia con otros objetos que le sean inherentes: como la clasificación de los elementos químicos. 
Un contexto para la idea de causa-efecto, por ejemplo, vendrían a ser las líneas causales de las que habló Russell; líneas causales que siguen una trayectoria definida y que no son equivalentes a otras líneas causales, y es que recordemos: no todo efecto tiene la misma causa, y así, no toda causa produce cualquier efecto.
Consideramos que el mayor error en la Filosofía, ha sido tratarla como si fuese un cuerpo homogéneo solamente retórico, solamente oratorio o simplemente lingüístico y filológico (lo que no implica negar que su origen sea literario y textual). No negamos la existencia de escuelas o corrientes que puedan generar ciertas Instituciones, cuya filosofía corporativa será considerada <<Administrada>>; distinta de la <<mundana>>, por ejemplo. Señalaremos a la Filosofía escolástica como un exponente clásico, en contraposición al existencialismo iniciado por Sartre. 
Afirmamos que para escribir un ensayo filosófico lo menester consiste en dar un trato claro y sistemático al lenguaje, así como presentar un estudio investigativo de la lengua y de la Historia; sin embargo, entendemos al elemento lingüístico como subordinado a las ciencias de primer orden, sean éstas lógicas o corpóreas. Un ejemplo simple: aunque pueda enunciar la oración, “si estoy en un punto de la tierra y lanzó algo al suelo, éste siempre flotará”, eso no quiere decir que el mismo enunciado sea posible, ya que toda evidencia registrada por nuestro sentido común, nos indica que no es así. 
Una relación de orden es distinta de una clasificación; aunque estén intrínsecamente relacionadas. Una relación de orden produce distintas organizaciones de los mismos elementos, como 23=8 y 32=9, los mismos elementos (números) producen distintas equivalencias, puesto que sus relaciones están distribuidas en un orden distinto.
La clasificación, por otra parte, requiere el previo conocimiento de ciertas relaciones de orden entre diversas especies, cuyas conexiones y transformaciones (y por ende, el conocimiento de los mismos), determinaran la precisión de una clasificación determinada, sea por convenio, sea por comprobación. Por ejemplo, la clasificación de los elementos químicos, creada por Mendeléev.

sábado, 10 de marzo de 2018

LA CORPOREIDAD DE LO INTELIGIBLE

Decimos que la corporeidad se halla en todo objeto físico. Por ello, decimos que los cuerpos son evidentes y sensitivos: están ahí, no en mí sino en algo externo a mí. Proseguimos, y decimos que lo inteligible no radica en los cuerpos, tanto que lo hace en una cualidad inherente a los mismos, como su altura o su peso, por ejemplo; o, por otro lado, en una relación existente entre dos o más cuerpos, que podemos ejemplificar en la distancia que los separa. Por tal, el enunciado principal, nos anticipa un tratado de los cuerpos y su relación con la materia inteligible que, aunque no sean lo mismo, nos parece absurdo tratar a ambas independientemente de la otra. Un trabajo tautológico: quizá. Innecesario: solo sus lectores directos podrán considerarlo.
Lo inteligible, como hemos expuesto, tiene su aplicación fuera del sujeto que ordena los cuerpos, aunque tal orden y relación, sea procesada en inicio por un sujeto que contempla. No obstante, diremos que es gracias a este proceso iniciado por el sujeto, para ordenar los cuerpos en un sistema externo a él, e inmanentes a los cuerpos involucrados, que el sujeto se disuelve y se pierde en su propia construcción, no dejando siquiera huella de sí en ella. Pues aunque lo inteligible sea procesado por la mente, resulta vago considerarlo como una especie de “residente” en ella; puesto que al tener su referencia en los cuerpos, éstas medidas u órdenes, tendrían que estar afirmados por evidencia o consenso, para que puedan, así, adquirir un carácter concreto y objetivo: prácticamente toda forma de medida, es un existente por consenso. Lo que no implica que entre uno y otro sistema métrico, puedan existir diferencias en su precisión. Por tal, respecto a lo inteligible, diremos que hay un mundo externo a nuestro propio cuerpo e individualidad. Y que este mundo, entendido bajo una relación dual y operatoria: hombre-mundo, cobra un carácter más bien inteligible, que aunque no sea perteneciente a “otro” mundo, sí corresponde a un tipo de materia distinta de la corpórea. Y los cuerpos, diremos, surgen de un contacto directo y sensitivo por parte del sujeto que contempla (sujeto que no es ni una mente andante ni un cuerpo andante: sino precisamente la conjunción dialéctica entre ambas), con el objeto físico y perceptible, de tal modo que en conjunción, nos derivan hacia una estructura inteligible, y representativa de este Mundo. No obstante, aunque un orden no sea corpóreo, resultaría una necedad considerarlos independientes del contenido corpóreo sobre el cual se aplican. 

Un ejemplo para concluir. No voy a medir el contenido líquido de un recipiente, en metros; ni voy a medir la altura de una pared, en gramos. Así mismo, en un enunciado donde se pida una respuesta en metros sobre segundos; sería ilógico no convertir la expresión formulada, de kilómetros sobre minutos, por ejemplo, a las unidades indicadas. Con esto, damos a la sustancia inteligible un carácter variable que no la vuelve algo que pueda mantenerse al margen de cualquier objetividad. Ni el metro ni el gramo son menos objetivos el uno respecto del otro, y sin embargo, el uno define la longitud entre dos cuerpos, y el otro, la masa de uno: que, obviamente (gracias a la corporeidad de los objetos designados), no son lo mismo.